jueves, 17 de marzo de 2016

I want the world in my hands.

Eyyy.

Espero y quiero que este blog tenga algún sentido para mí, y también para vosotros.

Quiero transmitiros estas ganas de vivir, de salir ahí afuera y comerme el mundo.
Porque las tengo aquí guardadas y si no las comparto con alguien me van a estallar del pecho.

Así que ahí va, este blog lleva bastante tiempo hecho, y la última vez que escribí algo tenía 13 años.
Ahora tengo 17, y ha llovido muchísimo desde entonces.

Creo que, después de todo lo vivido, lo único que es capaz de hacer que me levante cada día son estas ganas de viajar, ha sido eso lo único que me ha mantenido a flote cuando todo se me echaba encima, ha sido lo único sólido y real que he sentido en mi vida,
lo único por lo que creo que vale la pena luchar

No quiero que esta sea una entrada larga, no quiero que os hagáis una idea de cómo soy, no quiero nada, nada de eso.




Solo os voy a decir algo

hubo un momento, no hace mucho tiempo (uno de esos momentos que sabes que vas a recordar para siempre mientras lo estás viviendo)

Fue a miles de kilómetros, eran las 4 de la mañana, y allí estaba yo, con una taza gigante de café y mis dieciséis años y mis ganas de comerme el mundo, frente a la puerta de embarque, sola y en Doha, escuchando a la gente hablar miles de idiomas a mi alrededor,  

fue en ese instante en el que me di cuenta de que 

el mundo no es tan grande como parece, 
solo tenía que extender los brazos

y tocarlo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario